Un rayo una noche

Una noche me partió un rayo,
quedé quemado
sin piel ni nervios ni risa,
con olor a carne cruda,
a semen derramado sobre las sábanas de un hotel.

Una noche me partió un rayo
que cayó de un cielo
negro,
como tus ojos,
como la mugre de tus uñas,
como el pelo de los toros de lidia.

Una noche me partió un rayo
que sabía a café con leche
y a cerveza quemada.

Una noche
un rayo
me partió
los pómulos.

Ese rayo abandonó la tierra
en un grito sordo
desapasionado,
con aburrimiento bien preciso.

Ese rayo dejó mi cuerpo
tirado en avenida Madero,
con olor a semen
y sábanas de hotel
sucias y descuidadas.

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