Catálogo de eternidades

I

En un principio
habitaba el todo
y del todo surgió
————–la nada–
————–la nada–
————–la nada–.

En un principio,
tres veces,
existía la eternidad.
La eternidad no era el todo,
pero contenía al verbo;
el verbo no se hizo carne:
el verbo fue palabra,
————————y de la palabra naciste tú.

II

Eternidad
———–fue la manera de los viejos
para llamar
al olvido.

III

Del verbo, nunca más;
la carne de los hijos
se olvidó.

IV

Eternidad fue el otoño,
ese minuto de otoño
sin hojas secas
ni humedad,
sólo un viento constante
que arrebataba las fotocopias a los estudiantes.

V

En otra vida
habría sido compositor;
en los pentagramas
habita lo eterno.

VI

De la carne putrefacta
emerge la voz;
clavo ardiente
fija su imagen
en el párpado sin sueño
de los vagabundos;
esa voz
————-que devora madrugadas
y desentierra
————-qué salvaje
te espera esta noche
detrás de la puerta?

VII

En aquel entonces
todo era lluvia,
y en las caravanas
de aquellas noches
lluvia era todo lo que necesitaba;
en las gotas
————––de tu vientre–
habita también lo etereo.

VIII

Que recorre las calles
como un susurro
y aparece indómita
entre las paredes blancas
—————-de una ciudad insomne.

IX

Un reflejo en el reflejo
—————–de tus ojos;
la pálida memoria también
es espejo, eternidad.

X

El
aroma
de
tu
cabelo
por
las
mañanas;
sentir
que
me
vengo;
un
suspiro.

XI

Renunciación del olvido,
olvido de la carne,
carne de mi carne,
el verbo la palabra
es una;
no hay aleph ni infinito;
ciclos son aquellos
que regresa a lo eterno.

XII

(es decir,
que bastaba
una sonrisa
para que
el olvido
se detuviera
aunque fuera
una eternidad).

XIII

La calidez de un perro
—————————en mi regazo
fue todo el olvido que obtuve.

XIV

Que la palabra
devora al verbo
y la carne se pudre
cada vez más…

XV

Qué madrugada despierta;
cuánto insomnio;
es decir,
que no hay tabaco
en el aroma de tu pelo.

Cómo devoras
cada momento
cómo enfrentar
las cálidas crisálidas
de espontáneos susurros
cómoda espera;
cajón de tierra
—————seca,
otoño que cesó hace
—————tal vez mañana.

Es decir,
———-cómo entierro
las cenizas de un olvido
que jamás ya será carne,
que convirtió a los viejos
———-en palabra
que devora al verbo
que devora al tiempo
que no sucede;
es he dicho,
que nunca se yace
en las camas inertes
del pasto recién cortado.

Si acaso este verano
de ausencia eterna
de melancolía falsa,
como la lluvia,
o los cucuruchos de helado,
si acaso un barco
que no navega más
esta ciudad
————-porque comprende:
aquella ventana
nunca fue más
que un respiro
robado a la nada
que ayer fue olvido
——————tres veces
——————tres veces
——————tres veces.

XVI

La eternidad
eres tú.

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