Deriva – Caminar sin rumbo

I

Caminas. Caminas sin rumbo por las calles de una ciudad que puede o no ser la tuya. ¿Y cómo es que una ciudad es tuya? Quién sabe. Caminas sin darte cuenta de que mueves los pies. Sólo caminas. Solo, caminas. ¿Por qué? ¿Qué impulso nos mueve a mover los pies, a desplazarnos por las calles de una ciudad? ¿Quién sabe? Nos adueñamos de la calle mientras la recorremos. Y la calle es nosotros mientras está siendo caminada. Todas las calles son el trozo de concreto o asfalto que se desliza bajo nuestros pies. ¿En realidad avanzamos? O es el mundo el que se mueve bajo nuestros pies.

II

Más allá de la cortina, en algún lugar, un nosotros más viejo camina sin sentido.

III

Más acá de la cortina, un nosotros más joven está siendo caminado.

IV

Caminamos durante tres horas y media. O durante doscientos diez minutos. O durante doce mil seiscientos segundos. Más o menos.

V

Caminamos. Entre el sip y glug glug de los chaaaaarcos y el suoush del viento, entre vaaaaacas y tieeeeeeeerra, entre espacios vacíos. Entre lo público y lo privado. Entre el fumyelplashyelgrom, entre prish pram, entre ah, ñamnom, entre uf, y un gesto con la mano izquierda, dónde están ÁngelayRicardoyNataly. Entre segundos de pie bajo el sol que todo lo quema. Entre clickclack y taptaptaptaptaptaptaptaptap de varias decenas de pies individuales que se desliiiiiiiiiiiiiiiiizan colina abajo. ¿Dóndeestánlascolinasquesolíanapareceralavistadetodosdespuésdepasarunacurva? Caminamos entretierraypastoycharcosyvíasdel tren. Y encontramos: una gorra, tres televisiones, sinnúmero de piedras, varias vacas, personas, policías, un tren. Y durante tres horas y media. O doscientos diez minutos. O doce mil seiscientos segundos. Más o menos. Esa gorra fue todas las gorras, los tres televisores fueron todos los televisores, y todas las piedras fueron todas las piedras.

VI

Caminamos sin rumbo porque el espacio nos pidió que lo hiciéramos.

VII

Todo para decir que el sentido de la deriva es flotar sobre las calles. Que el sentido del camino no depende del sentido que tomemos, o del sentido que le demos. Que el camino es camino en sí mismo, y que somos lo que hacemos con lo que somos. Es decir, ¿qué sentido tiene sentir el sentido de las avenidas? No nos lanzamos a los carros que se mueven por puro sentido común. El sentido de derivar es devenir en lo que sea, el sentido de caminar es flotar más allá de la cortina, de lo que entendemos, más allá de objetivos y sentidos comunes, de intenciones y pretensiones. Caminamos sin sentido para encontrarle sentido a la falta de sentido que nuestros sentidos nos han dado. Y a todo esto, ¿qué pasa si no he sentido nada?

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