Archive for the No crónica Category

Etiqueta para urinales públicos*

Posted in Narrativa, No crónica with tags , , , , , on agosto 18, 2016 by Marco López Valenzuela

Llegará un punto en su vida en el que, de forma inevitable, se enfrentará a la situación de tener que utilizar un urinal público. Sí, lo sabemos, incluso el imaginarse en un escenario como ese basta para que se le enchine la piel y se le revuelva el estómago en una mezcla de miedo y asco. Pero tan seguro como que la muerte llegará algún día, usted, caro lector, tarde o temprano se enfrentará a ella.

Fountain 1917, replica 1964 by Marcel Duchamp 1887-1968

Fountain 1917, replica 1964 Marcel Duchamp 1887-1968 Purchased with assistance from the Friends of the Tate Gallery 1999 http://www.tate.org.uk/art/work/T07573

Sigue leyendo

Deriva – Caminar sin rumbo

Posted in No crónica, Periodismo, Uncategorized with tags , , , , , on mayo 18, 2016 by Marco López Valenzuela

I

Caminas. Caminas sin rumbo por las calles de una ciudad que puede o no ser la tuya. ¿Y cómo es que una ciudad es tuya? Quién sabe. Caminas sin darte cuenta de que mueves los pies. Sólo caminas. Solo, caminas. ¿Por qué? ¿Qué impulso nos mueve a mover los pies, a desplazarnos por las calles de una ciudad? ¿Quién sabe? Nos adueñamos de la calle mientras la recorremos. Y la calle es nosotros mientras está siendo caminada. Todas las calles son el trozo de concreto o asfalto que se desliza bajo nuestros pies. ¿En realidad avanzamos? O es el mundo el que se mueve bajo nuestros pies.

II

Más allá de la cortina, en algún lugar, un nosotros más viejo camina sin sentido.

III

Más acá de la cortina, un nosotros más joven está siendo caminado. Sigue leyendo

Primera aproximación a la no crónica del no lugar

Posted in No crónica with tags , , , , , on noviembre 19, 2015 by Marco López Valenzuela

Van pasando los edificios detrás de la ventana y viajamos solos, aunque haya más gente en el camión. Puertas que son ventanas a través de las ventanas. Puertas que están ahí, como la Puerta de Alcalá, sin estar, que son apenas referencias y que no llevan a ningún lugar. Puertas que se abren del centro hacia afuera durante un descanso, un alto y un señor alto entra, se sienta y desaparece mientras otra serie de casas iguales desaparece detrás. Lo que queda detrás de mi cabeza no existe, ni existen los baches sobre los que flota el camión, sobre los que rebota, sobre los que se escurre, no existen debajo del piso de lámina soldada y protegida de las inclemencias del clima por capas y capas de mugre porque no las veo. No importa el cambio ni la brusquedad porque pausa y edificios bien definidos frente a mí mientras wof, guau, mientras brush, prrr, pinche madre peeeeeip. Mientras no se estacione por favor, mientras un pedacito de pared que guarda capas de pintura que tampoco existen ya, permanecen ocultas a la vista debajo las unas de las otras, ocultas entre edificios de cinco, diez pisos, entre un rectángulo de porcelana y otro, y suben, un metro hacia adelanta y el pasaje cambia de nuevo y ya no hay pinturas ni arte contemporáneo prefabricado por el Infonavit. Volvemos, codo que se funde con costilla que se funde con con cachete que se funde con estómago que se funde con bebé que llora y olor a mierda, y a grasa y sebo y cigarro y sudor y aromatizante olor a pinto. U nos movemos, masa sin forma, cuerpos que se desplazan por el espacio sin que nuestros ojos vean nada más que una nuca que tampoco estará ahí. Mientras, Sherlock Holmes se queda ciego entre las piernas de un estudiante  todos escapan por ventanas que caben en la mano y se reflejan en ventanas que no llevan a ninguna parte, que en marcan puertas con paredes de ladrillo detrás. Puertas tapiadas con ladrillos, caminantes sin rumbo, teporochos policías un taquero piedras sobre piedras sobre piedras y un tronco y un tipo y brush, frush, shsh el murmulloigajovelepamirafijatequelcompaledijemeobligaelsueñoaaaaauijodesupinchemadre y achújesúsmaríayjosénlaque sigue y se despega el codo del cachete, pierna de costilla, universo en expansión, atmósfera que se forma, respiro de aire fresco, no hay paisaje ni montañas de basura ni existen las colonias más allá de las fachadas de las casas en el frente de batalla de esta ciudad antropófaga y desaparece la combi apenas un segundo después del bip del botón rojo que detiene el tiempo y me regresa al no lugar que separa 26 pasos del lugar a donde voy.