Archivo para Crónica

Deriva – Caminar sin rumbo

Posted in No crónica, Periodismo, Uncategorized with tags , , , , , on mayo 18, 2016 by Marco López Valenzuela

I

Caminas. Caminas sin rumbo por las calles de una ciudad que puede o no ser la tuya. ¿Y cómo es que una ciudad es tuya? Quién sabe. Caminas sin darte cuenta de que mueves los pies. Sólo caminas. Solo, caminas. ¿Por qué? ¿Qué impulso nos mueve a mover los pies, a desplazarnos por las calles de una ciudad? ¿Quién sabe? Nos adueñamos de la calle mientras la recorremos. Y la calle es nosotros mientras está siendo caminada. Todas las calles son el trozo de concreto o asfalto que se desliza bajo nuestros pies. ¿En realidad avanzamos? O es el mundo el que se mueve bajo nuestros pies.

II

Más allá de la cortina, en algún lugar, un nosotros más viejo camina sin sentido.

III

Más acá de la cortina, un nosotros más joven está siendo caminado. Sigue leyendo

Barbacoa

Posted in Crónica, Periodismo with tags , , , on febrero 11, 2016 by Marco López Valenzuela

Son las diez de la mañana. Tengo cuarenta minutos disponibles antes que mi jornada laboral comience. Así que bajo de la combi, camino escasos veinte metros, y me siento. El lugar es casi un puesto en la carretera. Apenas un tapanco afuera de una casa, algunas mesas de plástico con botes de plástico que hacen las veces de salsero y un comal alimentado por gas. Un metro más allá de las mesas, un enorme cazo metálico repleto de barbacoa. Uno puede pedir también quesadillas de guisado, pero lo bueno aquí es la barbacoa. Con 35 pesos uno come bien. Un plato chico –que de chico sólo tiene el nombre– de barbacoa y todas las tortillas hechas a mano que te puedas comer. Sigue leyendo

Primera aproximación a la no crónica del no lugar

Posted in No crónica with tags , , , , , on noviembre 19, 2015 by Marco López Valenzuela

Van pasando los edificios detrás de la ventana y viajamos solos, aunque haya más gente en el camión. Puertas que son ventanas a través de las ventanas. Puertas que están ahí, como la Puerta de Alcalá, sin estar, que son apenas referencias y que no llevan a ningún lugar. Puertas que se abren del centro hacia afuera durante un descanso, un alto y un señor alto entra, se sienta y desaparece mientras otra serie de casas iguales desaparece detrás. Lo que queda detrás de mi cabeza no existe, ni existen los baches sobre los que flota el camión, sobre los que rebota, sobre los que se escurre, no existen debajo del piso de lámina soldada y protegida de las inclemencias del clima por capas y capas de mugre porque no las veo. No importa el cambio ni la brusquedad porque pausa y edificios bien definidos frente a mí mientras wof, guau, mientras brush, prrr, pinche madre peeeeeip. Mientras no se estacione por favor, mientras un pedacito de pared que guarda capas de pintura que tampoco existen ya, permanecen ocultas a la vista debajo las unas de las otras, ocultas entre edificios de cinco, diez pisos, entre un rectángulo de porcelana y otro, y suben, un metro hacia adelanta y el pasaje cambia de nuevo y ya no hay pinturas ni arte contemporáneo prefabricado por el Infonavit. Volvemos, codo que se funde con costilla que se funde con con cachete que se funde con estómago que se funde con bebé que llora y olor a mierda, y a grasa y sebo y cigarro y sudor y aromatizante olor a pinto. U nos movemos, masa sin forma, cuerpos que se desplazan por el espacio sin que nuestros ojos vean nada más que una nuca que tampoco estará ahí. Mientras, Sherlock Holmes se queda ciego entre las piernas de un estudiante  todos escapan por ventanas que caben en la mano y se reflejan en ventanas que no llevan a ninguna parte, que en marcan puertas con paredes de ladrillo detrás. Puertas tapiadas con ladrillos, caminantes sin rumbo, teporochos policías un taquero piedras sobre piedras sobre piedras y un tronco y un tipo y brush, frush, shsh el murmulloigajovelepamirafijatequelcompaledijemeobligaelsueñoaaaaauijodesupinchemadre y achújesúsmaríayjosénlaque sigue y se despega el codo del cachete, pierna de costilla, universo en expansión, atmósfera que se forma, respiro de aire fresco, no hay paisaje ni montañas de basura ni existen las colonias más allá de las fachadas de las casas en el frente de batalla de esta ciudad antropófaga y desaparece la combi apenas un segundo después del bip del botón rojo que detiene el tiempo y me regresa al no lugar que separa 26 pasos del lugar a donde voy.

Del Diario de insomnios

Posted in Poesía with tags , , , , on mayo 27, 2014 by Marco López Valenzuela

00:00

Este insomnio,
mi insomnio,
comienza de día,
después de tres días,
cuatro meses,
de repetir tu nombre
———————hasta el silencio. Sigue leyendo

Aires ventiscas

Posted in Poesía with tags , , , , , , , , , , , , , on junio 12, 2012 by Marco López Valenzuela

Quiero correr desnudo por la ciudad; es decir,
caminar por la casa sin ropa; es decir,
tomarme un vaso de leche bien fría; es decir,
salir sin calcetas a las siete de la mañana; es decir,
no subirme al camión hace un mes; es decir,
rebobinar la película que renté la semana entrante; es he dicho,
un caso difícil de explicar; por ejemplo,
la televisión ya no funciona; mejor dicho,
correr con el perro; es decir,
vamos a portarnos mal; o corrijo,
comparte el helado de guanábana; a saber,
dónde quedarán las rosas marchitas; me explico:
la primavera se acaba y el verano nos quema
—————————y queda sólo el frío
—————————que arrebata el aliento
—————————entre explicaciones inútiles
—————————y abrazos mal entregados.